Lo mejor de cada casa

Está claro que no hay color. Mucho más me gustaba mi vida de antes, cuando me paraba a hablar con cualquier desconocido por la calle, tocaba, abrazaba y besaba a mi gente querida sin miedo, echaba largos ratos de tertulia con un vaso de café en la mano y me daba paseos nocturnos sin límiteSigue leyendo “Lo mejor de cada casa”