La legítima defensa

Yendo a hacer mis compras rutinarias para casa me encuentro a menudo con un hombre senegalés de unos cuarenta y muchos años que pide en las puertas de los supermercados. Por alguna razón de la que evita hablar se vio obligado hace muchos años a dormir en la calle, sin más calor que el queSigue leyendo “La legítima defensa”