La yihad explicada a los occidentales (y también a muchos musulmanes)

Los seres humanos somos como el oro. A veces necesitamos pasar por el fuego para relucir“.

La yihad es sin duda uno de los conceptos más nobles que existen…

Me imagino ahora mismo el rostro perplejo de muchos lectores cuando lean semejante afirmación. En mi defensa diré que soy perfectamente consciente de lo que acaba de salir por mi pluma. Además, cuando me decidí a abrir este blog puse con toda la intencionalidad el subtítulo de “Lejos de lo social y políticamente correcto”, por tanto voy a seguir enarbolando mi bandera como he hecho hasta ahora, buscándoles la vuelta a esos mensajes mediáticos de titulares bombarderos y contenido cojo y simplista, que por alguna razón que se escapa de mi entendimiento tienen un especial interés en infundir miedos y odios irracionales contra el Islam y los musulmanes, quienes en absoluto deberían ser adversarios para los occidentales, sino todo lo contrario, pues en estos tiempos de tensión, confusión y deshumanización del individuo, ellos han sido quienes han guardado celosamente una sabiduría ancestral sobre la espiritualidad, el crecimiento personal, la honra, el honor y el valor. Eso es yihad, precisamente, algo que queda muy lejos de esas imágenes que salen en Google de guerrilleros de piel oscura enfurecidos y vociferando. Hay tantos conceptos por redefinir…

Aún dominando el árabe resulta muy difícil hacer traducciones fieles a la realidad por la profundidad que entraña la lengua de Al-Mutanabbi. Quizá los equivalentes más acertados en el idioma de Cervantes para yihad (جهاد) sean “combate”, “lucha” o “esfuerzo”. Trasladándonos al contexto histórico en el que este término nace entenderemos esta idea de reacción que nada tenía que ver con esa concepción de guerra santa (importada muy a posteriori precisamente del mundo cristiano) que se dibuja en las mentes occidentales al oír su nombre.

El profeta Muhammad (no me gusta llamarle por ese nombre inventado de Mahoma) propaga el mensaje del Islam en una Arabia sumida en un enorme caos a todos los niveles, donde las tribus guerreaban constantemente entre sí, los poderosos abusaban de los pobres, la inmensa mayoría de la población malvivía, casi todos eran iletrados (el propio Muhammad lo era), se maltrataba a las viudas, los huérfanos, los esclavos y las personas más vulnerables, y además de todo esto se tiene constancia de la práctica ausencia de derechos que tenían las mujeres, hasta tal punto que eran comunes los infanticidios de niñas recién nacidas, ya que las mujeres no generaban beneficios a las familias según la mentalidad de la época. Sin entrar en detalles religiosos, puesto que soy una persona espiritual pero no religiosa, y no es digno de mí hurgar en esos menesteres, el Islam fue un gran cambio social, y así en la primera ummah (comunidad de creyentes) se favoreció la cohesión social por encima de la tribu, la solidaridad con los más desfavorecidos, la mujer gozó de derechos que antes hubieran sido impensables e incluso se llegó a instar a que fueran liberados el mayor número de esclavos posible (a modo anecdótico me permito contar que el primer muecín en llamar a la oración fue un liberto negro llamado Bilal). Sin embargo, propagando aquel código religioso, político y social iría a topar el Mensajero de Dios con las oligarquías del momento, quienes verían en él una amenaza a sus intereses. Si él y la pequeña comunidad musulmana querían preservar su integridad no les quedaba más opción que abandonar La Meca (humillados y abucheados, pues bien es sabido que nadie es profeta en su tierra), y perseguidos, hambrientos y fatigados llegarían a Yatrib, una ciudad poblada en su mayoría por comerciantes judíos que les dieron asilo. Poco tiempo más tarde fundaría Muhammad sobre esta ciudad el primer estado islámico de la historia, cambiando el nombre de Yatrib por Medina. Según fuentes históricas de la época, primó la solidaridad, la unión social, la justicia, los derechos sociales y la tolerancia entre cristianos, judíos, musulmanes, negros y blancos. En esta brecha temporal es cuando el concepto de yihad nace, cuando las tribus árabes armadas atacaban a la ummah…

Hay escuelas teológicas de carácter rigorista que hablan de la yihad como el sexto pilar del Islam. Nada más lejos de la realidad, pues los cinco pilares son estos: salat (oración), shahada (profesión de la fe), zakat (dar en caridad a los necesitados), hajj (peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida) y saum (ayunar en el mes de Ramadán. La yihad es una obligación para el musulmán, y en cuanto sepamos su verdadero significado entenderemos que esa lucha no es algo exclusivamente islámico. Quizá todos y cada uno de nosotros practiquemos una especie de yihad en nuestra vida diaria sin saberlo. Volvamos al principio de los tiempos, cuando los musulmanes eran perseguidos y asesinados después de haber establecido su estado. Muhammad y sus compañeros organizaron la defensa de la ummah, pero antes de eso, dejó muy claro a sus hombres que antes de luchar contra el enemigo, la primera cosa en la que debían concentrar sus fuerzas era en hacerse fuertes de espíritu, cuidar de sus corazones, ser nobles y crecer en sabiduría. Además estableció un protocolo de honor para con el enemigo con reglas claras como no matar bajo ningún concepto a mujeres, ancianos ni niños, no cortar árboles, asistir a los enfermos, no derribar edificios, no maltratar a los prisioneros de guerra y liberarles si abrazaban la fe islámica y no robar ni confiscar bienes después de una victoria. A esto cabe añadir que durante sus años de gobierno jamás empezó ninguna batalla. Todas las que libró fueron en todo momento defensivas, si bien tras su muerte los califas ortodoxos y los califatos posteriores llevarían a cabo políticas expansivas, como han hecho todos los imperios a lo largo de la historia, pero como vemos no era la expansión un precepto del Islam ni Muhammad en vida abogó nunca por él.

Entonces, ¿qué es la yihad? El Islam distingue dos tipos de lucha o combate:

  • La Yihad Mayor, que es la lucha que el individuo mantiene consigo mismo a lo largo de su vida contra sus propios demonios interiores que le impiden progresar y ver las cosas con claridad. Cultivar el respeto hacia los demás, honrar y cuidar a la familia y a los vecinos, buscar la verdad a través de la ciencia y la cultura, ganarse la vida limpiamente y ser cada día mejor en tu profesión y conceder prioridad absoluta al cuidado del cuerpo, el alma y la mente.
  • La Yihad Menor. Es la obligación de todo musulmán defender a la ummah cuando sea amenazada, y eso implica cobertura legal y moral para emplear la fuerza en caso de ser agredido, proteger a tu familia y tus bienes cuando tu hogar sea allanado, socorrer a una persona que esté en peligro por la calle y luchar por la libertad e independencia de tu país en caso de invasión armada.

Esto es yihad, tu desarrollo personal y tu sentido trascendental de la existencia. Yihad fue la lucha del pueblo argelino contra el dominio colonial francés, la resistencia de los rifeños de Abdelkrim frente a España o la de los palestinos a quienes su tierra les fue arrebatada hace setenta y tres años. Pero el paso del tiempo va desvirtuando el primer sabor de las buenas ideas. El muyahid según el Islam es una persona tolerante, respetuosa y tolerante, y no esos hombres llenos de odio que a menudo vemos. Esa idea de guerra santa que conocemos ha ido surgiendo y resurgiendo periódicamente a lo largo de la historia del Islam según los gobiernos que se han ido sucediendo, pero ya en el mundo contemporáneo, con toda la problemática a nivel geopolítico que ha existido, proliferaron movimientos políticos en algunos casos, y facciones armadas en otros, que rechazaron la modernidad de pleno y se opusieron férreamente a la secularización y la liberalización de la sociedad, proclamando la vuelta a los más estrictos principios del Islam (entremezclando de manera casi indistinguible religión con cultura). Estos movimientos, en muchos casos financiados por países de corte purista como Arabia Saudí, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos o Qatar, no tardaron en calar en los sectores sociales más humildes. Entre sus ideas más destacadas podemos encontrar el recorte de derechos a la mujer y religiosidad de la población vigilada, todo camuflado bajo el nombre de la palabra de Dios y la solidaridad entre las personas. Tal fue el caso de los Hermanos Musulmanes en Egipto, el Frente Islámico de Salvación en Argelia, Justicia y Caridad en Marruecos, o Boko Haram en Nigeria.

Por una parte, estos movimientos islamistas ganaban influencia a nivel político en varios países, e incluso tomarían el poder en algunos como Nigeria (el norte del país está controlado por Boko Haram) o parte de Siria e Irak, y hablarían a la población del peligro de Occidente que amenazaba su forma de vida ancestral y su fe, mientras que Arabia Saudí continuaría haciendo proselitismo del salafismo a nivel internacional a la vez que mantendría una alianza de lo más fructífera con Estados Unidos, y Egipto perdería progresivamente su papel de faro cultural en el mundo árabe en favor de la monarquía absoluta saudita que oprime y controla a la población por medio de una policía religiosa que viola a su antojo los derechos más elementales de las personas. Sin embargo, el mismo Occidente que muestra a los radicales islámicos ha sido quien los ha armado en guerras como la de Afganistán para luchar contra los soviéticos o en la de Siria, apoyando al Frente Al Nusra para derrocar a Bashar Al-Assad, uno de los pocos garantes que quedaban de las libertades individuales en Oriente Medio.

El mundo islámico se haya en una crisis de identidad ahora mismo, y no ayudan esos idearios políticos oscurantistas propugnando el regreso a unos principios falsos que nada tienen que ver con la pureza espiritual, la rectitud y la tolerancia que caracterizó al Islam en sus principios. Quizá sea el momento de una yihad mayor que volviera a las personas fuertes frente a esos movimientos opresores que vienen, y los musulmanes vuelvan a creer en la unión social, la fraternidad y el descubrimiento de la verdad a través de la ciencia.

2 comentarios sobre “La yihad explicada a los occidentales (y también a muchos musulmanes)

  1. Análisis perfecta y bien clara de lo que es el Yihad. Y has explicado bien los derechos que aportó el Islam a la sociedad y a la mujer.
    Has dejado bien claro que la religión musulmana es una religión de paz de convivencia y de derechos. Es lo que dejó bien claro nuestro Profeta Mohammed 3alaihi Assalat u salam.
    Felicidades por tan buena analítica.

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    1. Muchísimas gracias, Fátima por tomarte tu tiempo en leerlo. Uno de los objetivos de esta página web como estudioso del tema que soy es acercar al lector occidental a la cosmovision musulmana y por supuesto denunciar las lacras que al mundo islamico le quedan por superar, entre otras cosas a causa de esos populismos alienadores que intentan acabar con el sentido original de ummah. Iré escribiendo más sobre el tema. Un fuerte abrazo

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