Sobre un maestro y un discípulo (por imprimir algo de romanticismo a esta triste historia)

COMANDANCIA GENERAL DE MELILLA, 1911

11 de enero de 1911. Escuela Indígena de Melilla.

“Aquel día no era ni mucho menos un día cualquiera para la bonita ciudad de Melilla. Todo eran vítores, himnos, desfiles militares, aplausos y trompetas aclamando a Su Majestad Alfonso XIII de España que visitaba la ciudad. Yo no estuve allí para verlo, pero por lo que la historia cuenta debió ser un día ajetreado para el monarca, que tuvo que visitar los cuarteles militares, los puestos de mando, los hospitales, escuelas, presidios y demás edificios institucionales donde cientos de españoles hacían una gran labor. Lo que Alfonso XIII aún no sabía era que una visita de última hora en el lugar más inesperado sería la que rompería la monotonía del viaje.

Llegó a la Escuela Indígena, donde un maestro ataviado con túnica y turbante llamado Abdelkrim El Khattabi enseñaba a los jóvenes rifeños cuyos padres eran partidarios de la presencia española en el Rif las áreas básicas del saber (Gramática castellana, Matemáticas, Historia, Geografía, etc.). Aquel profesor era conocido por ser un gran conocedor tanto de la jurisprudencia árabe-islámica como la española, siendo licenciado por partida doble tanto en la Universidad de Qarawin en Fes como en la Universidad de Salamanca. En la España peninsular se le conocía por su labor como traductor de la Administración Colonial, así como por ser cadí (juez) para los musulmanes y escribir artículos en el diario El Telegrama del Rif. Hijo de un jurista islámico que mantenía buenas relaciones con las autoridades españolas, educado entre dos culturas, era la persona idónea para encargarse de los asuntos indígenas en la zona. Sin duda, antes de partir, era del interés de Su Majestad conocer a aquel individuo de recio carácter, aunque no fue con él con quien se llevaría la sorpresa.

De entre todos los niños seleccionó el maestro Abdelkrim a uno en particular para probar ante el mismísimo Rey los conocimientos que estaba transmitiendo a sus alumnos. Un niño de carácter observador y callado llamado Mohammed, que aún no contaba once años de edad. Con suma facilidad fue capaz de resolver operaciones matemáticas complicadas para un chaval de su edad. Quedando maravillado Alfonso XIII por el ímpetu del muchacho, le pidió que le señalase en un mapa los principales ríos de Europa. Para más asombro de Su Majestad, supo situar todos los ríos que le pidió con insultante facilidad.

– ¿Qué te gustaría ser de mayor, hijo?- Le preguntó el Rey.

– Capitán- respondió secamente el pequeño Mohammed.

Antes de regresar a Península, Su Majestad habló con el padre del chico para, con su beneplácito, apadrinar a aquella joven promesa en su carrera militar. Cuando Mohammed cumplió dieciséis años, el Rey cumplió su promesa y pudo ingresar en la Academia de Infantería de Toledo.

El maestro Abdelkrim, antes proclive al dominio español en el Rif, aunque ahora con sentimientos divididos tras haberle sido denegada la nacionalidad española que a su alumno le fue concedida e injustamente encarcelado por una falsa acusación de colaboracionismo con los alemanes en la Primera Guerra Mundial, no puede evitar sentirse orgulloso de los progresos de su discípulo predilecto, sin saber que pocos años más tarde se enfrentaría a él en una de las contiendas más sanguinarias de toda la historia de España y de Marruecos. Tampoco estuve en la mente de Abdelkrim para sentirlo, pero debió sentirse decepcionado de su pequeño Mohammed”

ESCENARIO GEOGRÁFICO DE LA GUERRA DEL RIF (1921-1927)

Me apetecía contar este episodio de nuestra historia con el telón de fondo del maestro y el alumno para darle algo más de sentimentalidad a un escenario tan aterrador como fue la Guerra del Rif, además de que esta pequeña historieta fue totalmente verdad.

Antes que nada, quiero dejar claro que me siento patriota, porque amo como algo mío que crece en el fondo de mi corazón día a día la forma de ser de los españoles con toda su rica diversidad, su tierra, su cultura, su arte y sus tradiciones, y para mí, querer a mi país conlleva entre muchas otras cosas conlleva ser autocrítico con todos esos aspectos de su historia y su manera de pensar y proceder que podrían cambiar a mejor, principal motivo por el que escribo este artículo, para que entendamos que por el ansia de nuestros antepasados de recuperar escombros de aquella grandeza consumida de los tiempos en los que España fue un gran imperio portador de cultura a cuatro continentes del mundo y demostrarle así al resto de la industrializada y emergente Europa que aún éramos un país fuerte, llevamos a miles de españoles a morir a una guerra inútil en una tierra inhóspita donde un enemigo fiero, celoso de sus costumbres y de su independencia, estaba dispuesto a cualquier cosa por infringirles una aplastante derrota. Una tierra que además era de orografía dificultosa y pobre, que a la larga traería más gastos que beneficios, y que se cobró las vidas de casi 50.000 españoles y de 30.000 rifeños.

Lo último que quedaba de aquel vasto imperio antaño se perdió a finales del siglo anterior. La opinión pública se sentía vencida y sacudida por sus enemigos. En España reinaban la cada vez más cruenta lucha de clases, la crisis económica, el complejo de inferioridad comparado con los vecinos europeos y el descontento social de gran parte de la población. La literatura de la Generación del 98 fue un clarísimo ejemplo de ese sentimiento de derrota y debacle, esa búsqueda de una regeneración de la patria que algunos escritores vieron en mirarse en el espejo de Europa mientras que otros lo encontraron en un cirujano de hierro que cortase por lo sano para atajar la situación. España necesitaba victorias que volvieran a hacerla creer en sí misma.

Desde 1859 hubo guerras entre españoles y marroquíes. Primero en la dolorosa Guerra de África, en la cual España ocupaba la zona noroeste del país, la península de Yebala, con mucho dolor a causa de la fiereza de los rebeldes encabezados por Ahmed al Raisouni (se guardan imágenes de aquella época en las que los rebeldes marroquíes tras vencer al Ejército Español en una batalla exhibían las cabezas de los españoles muertos empaladas. Más tarde se vengarían los invasores haciendo lo mismo con los vencidos). Posteriormente, en 1909, tuvo lugar la llamada Guerra de Melilla o Primera Guerra del Rif, cuando fueron descubiertas unas minas de hierro en la zona y España decidió explotarlas, cosa que no sentó muy bien a ciertas cabilas rifeñas que atacaron a los mineros españoles (aquella primera matanza llevó al gobierno de Maura a llamar a los reservistas a acudir a filas, lo cual ocasionó la Semana Trágica de Barcelona, al negarse los reclutas en Cataluña a embarcarse hacia una muerte segura. Aquella rebelión fue sangrientamente reprimida, sacando a la luz aún más vergüenzas de las que ya tenía el colapsado régimen de la Restauración). Sin embargo, esta Guerra del Rif, que se desarrolló entre 1921 y 1927 destacó especialmente por la dura resistencia que opusieron los rifeños de Abdelkrim, los ideales de la lucha anticolonialista, la cantidad de bajas que tuvieron lugar, la agitación social al otro lado del charco, la magnitud del armamento empleado y la tenacidad de muchísimos héroes anónimos a ambos lados.

Por el Tratado de Fes (1912) quedaban delimitadas las zonas de influencia española y francesa en Marruecos. Un 5% del territorio marroquí era asignado a España. En opinión de muchos las migajas de lo que a Francia no le interesaba conquistar, territorio sin apenas riqueza y de tribus aguerridas. España necesitaba victorias aún así, así que no podía dejar escapar aquella oportunidad que se le brindaba. Así, se llevaba a cabo un proceso de expansión relativamente rápido por la región, que en muchos casos tuvo aceptación por parte de las cabilas, hasta 1920. Hay que tener en cuenta que el Rif, aun siendo parte del sultanato marroquí, pertenecía a ese conjunto de regiones llamadas bilad as-siba, zonas en las que la autoridad del sultán marroquí apenas tenía un poder simbólico. Pese a ser Marruecos el único país árabe al que pudiéramos considerar un estado moderno desde el siglo XV, ya que el resto eran antiguos territorios dependientes del Imperio Otomano que estaban bajo colonización de las principales potencias europeas, el país no era una entidad unitaria.

La zona del Rif era una región montañosa en la zona mediterránea oriental poblada por cabilas donde el poder era detentado por los jefes tribales, con los que a menudo tenía que ponerse de acuerdo el sultán. Si había algún tipo de relación con el Majzén, era esporádicamente tributaria y como mucho obedecían al monarca como autoridad religiosa, pero por lo demás, conservaban desde tiempos muy antiguos sus costumbres, sus tradiciones, su modo de vida y su lengua, algo que no deja de ser cuanto menos digno de admirar dadas las muchas invasiones que sufrieron a lo largo de su historia (Fenicios, romanos, bizantinos y árabes principalmente), a los que mucho sudor y muchas lágrimas les costó reducir a aquellas tribus montañesas, a menudo matriarcales, en las que las mujeres luchaban igual que los hombres (tal como ocurrió contra los nuevos invasores españoles).

En 1920, punto de partida de esta infernal aventura, he de recalcar que habiendo firmado ya el sultán un acuerdo de protectorado con Francia y con España, hubo muchas tribus rifeñas que no opusieron resistencia a la dominación española. De hecho, llegando a acuerdos con los principales jefes tribales y reduciendo a las cabilas más levantiscas de la zona, la primera expansión por el territorio fue rápida, cosa que en la España peninsular se veía como un gran triunfo de su ejército. Además, en muchas ocasiones contaron con la colaboración de una numerosa tropa de Regulares y Policía Indígena, nativos buenos conocedores del terreno que les permitió un avance rápido, y con la pericia de un general experimentado en la anterior Guerra de África capaz de manejar con un nivel de nativo el árabe y el rifeño, llamado Manuel Fernández Silvestre (otros le conocen como el Custer español).

GENERAL MANUEL FERNÁNDEZ SILVESTRE.

Siendo designado Silvestre como jefe de operaciones en el Rif, un hombre temerario y ambicioso, se dispuso a alcanzar la zona de la Bahía de Alhucemas, donde un conglomerado de tribus celosas de su independencia hostigaban puestos militares españoles. Por la zona, nuestro querido maestro Abdelkrim El Khattabi, resentido con la administración española que nunca dejó de tratarle como un indígena siendo un hombre de cultura que mucho podría haber aportado, llevó a cabo una política de pactos con los jefes tribales tanto del área de Nador como la de Alhucemas para oponer resistencia a los cristianos que les invadían, al mismo tiempo que, una vez unificadas las tribus rebeldes bajo su mando, no se cortaría un pelo en atacar cruelmente a las que apoyaban a los españoles.

ABDELKRIM EL KHATTABI.

Con facilidad, en 1921 Silvestre ocupa la playa de Sidi Driss, Temsaman y Annual, y sobre las zonas bajo control español ordena edificar sobre los montes y colinas de la zona más blocaos militares (fortificaciones improvisadas con función estratégica), una táctica que teóricamente parecía óptima para mantener posiciones frente al enemigo pero que en la práctica resultaría un completo fiasco al estar demasiado alejadas unas de otras, sin permitir que hubiera coordinación entre regimientos y que además hacían dificultoso el suministro de víveres.

SOLDADOS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL EN UN BLOCAO DE LA GUERRA DEL RIF

El astuto Abdelkrim, hasta entonces subestimado por sus rivales, atacaba capitaneando a 3000 rifeños la zona de Annual, ocultos entre la maleza, disparando sin compasión y avanzando de forma desmedida, armados con gumias (cuchillos tradicionales) y cortando sin compasión las cabezas de sus enemigos. Los soldados españoles disparaban al aire mientras vadeaban aquella lluvia de proyectiles que sobre ellos se cernía matando con una proyección de ave rapaz a sus compañeros a su paso. Mal pertrechados, soldados de reemplazo que habían recibido una instrucción mínima y sin apenas agua en sus cantimploras ni comida que pudiera sostenerles, cayeron como chinches en aquella batalla, que se saldó la vida de 13000 de ellos. Al ver que aquella posición era insalvable, los mandos españoles decidieron abandonar la posición y mandar a los soldados de vuelta a Melilla, sin saber que en su camino de regreso les perseguirían los rifeños henchidos de rabia, con armamento nuevo robado a los caídos españoles para acabar con ellos. Se cuenta que incluso llegaron a matarse entre españoles para subir a los convoyes de vuelta al no haber sitio para todos, así que los que tuvieron la mala suerte de quedarse en tierra fueron hechos prisioneros por los rebeldes durante mucho tiempo.

Ante la fulminante victoria de Abdelkrim no fueron pocos los Regulares que se pasaron a sus filas contra España, fortaleciendo aún más su ánimo y su tropa. Mientras tanto, una enorme verbena se celebraba en la ciudad de Melilla para que la población tanto civil como militar tuviese algo con lo que entretenerse sin pensar en los muchos jóvenes que al otro lado caían, bien por enfermedades y agotamiento o bien aniquilados por los “rifeños desagradecidos a los que España estaba haciendo un bien”. Sin embargo, el ruido de la metralla siempre retumba más que el de la alegre música. Una tropa aún más numerosa asediaba Monte Arruit, a escasos kilómetros del enclave español. Poco pudieron hacer por defender la posición, y así se saldaba la batalla de Monte Arruit con una rendición española en la que los soldados fueron vilmente masacrados, abiertos en canal y decapitados. La prioridad de los españoles ahora era defender Melilla, aunque por alguna razón que desconocemos (se dice que cierta nostalgia por su juventud invadió a Abdelkrim), el caudillo rifeño decidió no atacarla.

Tras la carnicería de Annual, el general Silvestre desaparece. A efectos oficiales se cuenta que estaba muerto, aunque nunca hubo cadáver que diera fe de ello. Las malas lenguas al terminar la guerra contaron que se vio a un rifeño de barba, túnica y turbante que indudablemente era él viviendo en un pueblo remoto de la zona. Misterios de la historia…

RIFEÑOS EN LA TOMA DE MONTE ARRUIT

RIFEÑOS LUCHANDO EN LA BATALLA DE ANNUAL

La moral guerrera de los rifeños por las nubes y la principal zona del Rif oriental bajo su control, Abdelkrim no tuvo reparos en atacar Chaouen, a escasos kilómetros de Tetuán, capital del protectorado, a la que llegó a amenazar seriamente, alentando una nueva rebelión de las tribus de la Yebala que ya estaban pacificadas. Con parte del protectorado occidental de su parte, habiendo obtenido un cuantioso botín con armamento, ropa, víveres y objetos de valor, había llegado el momento de materializar una idea que llevaba tiempo rondando la cabeza del rebelde rifeño. Fue así como una nueva república, flor de un día, nacía, con un aparato de gobierno definido, moneda propia, instituciones y programa político: La República del Rif.

RIFFAN. LA MONEDA OFICIAL DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DEL RIF.

BANDERA DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DEL RIF CON FOTOGRAFÍA DE SU LÍDER, ABDELKRIM EL KHATTABI

Las posiciones españolas, con más de 144 blocaos repartidos por todo el territorio, peligraban seriamente. Apenas un pobre pelotón de entre 14 y 16 soldados resistían heroicamente en las fortificaciones tras sacos terreros sin apenas provisiones. Los rifeños mientras tanto atacaban los convoyes de suministros dejando a muchos morir de hambre. Las lluvias de balas no dan tregua a las mermadas tropas mientras que en España se suceden protestas y manifestaciones callejeras reclamando que traigan de vuelta a España a aquellos hijos, padres, hermanos, maridos y novios a los que han mandado a morir en una guerra inútil.

Un militar experimentado en las guerras de Cuba y Filipinas regresa de su viaje a la Argelia francesa, donde aprende lecciones interesantes sobre las tácticas militares y la disciplina de la Legión Extranjera, sumándole a lo que los vecinos del norte le enseñan las ideas de honor, temple y coraje propias del Bushido japonés, con el que tuvo contacto durante su estancia en Filipinas. Así fue como el controvertido y oscuro, aunque militarmente indiscutible José Millán Astray funda la Legión Española como tropa profesional a diferencia del ejército de reemplazo que languidecía en aquella tierra hostil, con hombres que en su mayoría habían tenido problemas con la justicia que podían redimir prestando servicio a la patria y renacer en una “nueva vida” como caballeros unidos por una suerte de vínculo “romántico” con la muerte.

– ¡Habéis venido a morir! ¡El que tenga miedo a la muerte, cuando esté en el reconocimiento médico que le diga a la enfermera que le duele la garganta y lo mandarán de vuelta a casa! ¡Viva la muerte!

(Palabras del general Millán Astray)

La joven República se hacía eco en la prensa internacional como todo un hito en la lucha anticolonial. Abdelkrim no perdió el tiempo en pedir a británicos, franceses y alemanes, transmitiendo a la comunidad internacional un mensaje claro de que lo que los rifeños deseaban era ser dueños de su propio destino e instando a la paz con los españoles, con quienes a él personalmente le unía un vínculo afectivo y sentimental.

PERIÓDICO FRANCÉS DE LA ÉPOCA: “UNA NUEVA REPÚBLICA EN EL NORTE DE ÁFRICA: EL RIF. LAS TRIBUS QUE COMBATEN CONTRA LOS ESPAÑOLES YA TIENEN PRESIDENTE: ABDELKRIM. PARA PROCURARSE EL DINERO NECESARIO, HAN FIRMADO UN CONTRATO CON UNA FINANCIERA BRITÁNICA”

En 1922, mermados y con gran parte del territorio francés, los españoles lanzan una contraofensiva llegando a utilizar armas químicas para recuperar Nador, Zeluán y Monte Arruit.

En 1923 hay máxima agitación en España por los problemas que durante toda la Restauración se vienen arrastrando: descontento social, crisis económica y financiera, nacionalismos periféricos… y tiene lugar el golpe de estado del general Miguel Primo de Rivera, un militar con una postura clara con respecto a las guerras coloniales en África: “España debe abandonar”. Sin embargo, los militares a su alrededor y los propios reyes tienen especial obsesión en conquistar a cualquier precio ese territorio, la migaja del enorme pastel colonial repartido entre las demás potencias europeas. Por ello, entre los objetivos principales de su programa político era poner fin a aquella guerra que tanto dinero, quebraderos de cabeza y muertes estaba costando.

Volviendo al pequeño Mohammed, del que no hemos vuelto a hablar, salió de la Academia de Infantería de Toledo (a diferencia de su maestro, al niño sí que le sería concedida la nacionalidad), y como capitán que ya había logrado ser, se le mandó al frente de las tropas indígenas favorables a España. Maestro y alumno se enfrentarían así en aquella cruenta guerra. Los testimonios de la época que hablan sobre el general Mohammed Ben Mizzian cuentan de él que era frívolo, despiadado y cruel tanto con los suyos como con el enemigo, si bien es cierto que como buen rifeño con un código de honor claro, era leal y amigo de sus amigos, tanto que al joven general Francisco Franco llegaría a salvarle de una muerte segura.

GENERAL MOHAMMED BEN MIZZIAN.

Los ataques a posiciones españolas continúan en 1923 y 1924, con una República del Rif en busca de expansión y apoyo internacional, que al estar cercana a Tánger (ciudad internacional), encontraría todo tipo de abastos procedentes de la ciudad franca. Los bombardeos a las zonas bajo control nativo serían frecuentes, llegando incluso a utilizar napalm y gas mostaza con efectos devastadores sobre la población civil cuyas secuelas perduraron incluso hoy día. Pese a ello, las guarniciones de Abdelkrim resistieron en la mayoría de los casos, incluso haciendo peligrar el gobierno español en el protectorado occidental y atacando la zona de influencia francesa, quedándose a tan solo 30 kilómetros de Fes, la vieja ciudad imperial. Las tribus de la zona de Nador, por su parte, estaban francamente descontentas con Abdelkrim, ya que ellos habían combatido a su lado muy duramente durante toda la contienda y, pese a ello, no obtuvieron ningún puesto de relevancia en el gobierno del nuevo estado, detalle que le costaría muy caro al rifeño, ya que muchas de esas cabilas se pasarían al lado español revelando secretos de vital importancia. Así, cuando Abdelkrim quiso proclamarse sultán de Marruecos, al considerar al legítimo monarca un rehén de los franceses, la mayoría de los jefes tribales se negarían en rotundo a reconocer su autoridad.

En España, la opinión pública cada vez era más crítica con la Guerra del Rif, llegándola a llamar “guerra clasista”, ya que los jóvenes de familias pudientes podían librarse de prestar servicio militar pagando una suma de dinero al estado. Muchos manifestantes cuyos hombres fueron a una muerte segura a África salían a reclamar que les trajesen de vuelta, siendo sofocadas violentamente estas manifestaciones en la mayoría de los casos.

MANIFESTACIÓN CALLEJERA EN MADRID DE FAMILIARES DE COMBATIENTES EN ÁFRICA.

Como hombre de cultura que era, Abdelkrim no perdía el tiempo en alentar a otros pueblos de África y Asia bajo yugos coloniales a que luchasen y fuesen dueños de su propio destino. Se reunía con periodistas extranjeros exponiéndoles sus ideales de combate y autonomía, animando así a otros pueblos por tradición dominados por potencias extranjeras a pelear por su autogobierno.

“Debido a que tanto el Makhzén como España son elementos extraños en el Rif, la propiedad y la gestión de los recursos mineros corresponden a los rifeños” Abdelkrim El Khattabi en su manifiesto anticolonial.

Francia era contraria a intervenir en aquel conflicto en auxilio a los españoles a quienes ellos mismos habían cedido aquel territorio. Lo que no esperaban era que las harkas de Abdelkrim se hiciesen tan fuertes que llegasen a comerles buena parte de su territorio marroquí más septentrional, por lo que sin más opción tuvieron que unir fuerzas con su vecino para liquidar de una vez por todas aquel dolor de cabeza que tan largo venía siendo para todos.

Primo de Rivera, haciendo uso de sus espías, supo darse cuenta a tiempo de que Tánger era un centro de abastecimiento e información para el enemigo, por lo que no dudó en bloquear la ciudad como medio de cortar comunicaciones a los rifeños. El mariscal Pétain vio en este gesto en Primo de Rivera a un militar fuerte y decidido, capaz de solucionar los problemas tan serios que su país venía arrastrando, de ahí su famosa frase al conocer al militar español: “Primo de Rivera es el patriota que España necesitaba”.

“Para una operación de desembarco es fundamental la sorpresa en tiempo y en espacio, así como la rapidez de ejecución” Miguel Primo de Rivera.

DESEMBARCO DE ALHUCEMAS, 1925

En 1925 tendría lugar el primer desembarco en la costa de la ciudad de Alhucemas comparable al de Normandía. Una flota de cientos de navíos llenos de barcazas en su interior, cada una con capacidad de albergar a 300 soldados, partió desde Ceuta, Melilla y Tetuán hacia la posición rifeña poniendo toda la carne en el asador para reducir al díscolo enemigo mientras que los franceses desde el sur combatían a las harkas rebeldes contra su dominio. Sabiendo la gran carga de efectivos, armas y aviones que se le venían encima, Abdelkrim mandó fortificar la Bahía de Alhucemas y atacó Tetuán para hostigar el desembarco, ataque que fue rechazado por los españoles, que avanzaron hacia Kudia Tahar para frenar el avance rifeño. Sin embargo, la playa elegida estratégicamente para desembarcar ya había sido minada, por lo que tuvieron que conformarse los españoles con desembarcar en dos playas que estaban mucho peor defendidas y sin puerto natural que permitiera atracar. Así, los soldados avanzaban disparando más de 300 metros caminando por el agua mientras los aviones españoles bombardeaban a sístole y diástole los principales objetivos rifeños con armas químicas mientras las guarniciones españolas sometían a la población rebelde de la zona. Sitiados por mar, tierra y aire, la resistencia se hacía cada vez más difícil. El 23 de mayo de 1925 concluía la conquista del territorio con la toma de Axdir, capital de la efímera República del Rif.

“LAS NACIONES CIVILIZADAS VIENEN A CIVILIZARNOS CON AVIADORES, MATANDO SERES INDEFENSOS IMPUNEMENTE” ABDELKRIM EL KHATTABI.
EL JOVEN GENERAL FRANCISCO FRANCO EN LA GUERRA DEL RIF.

ATAQUE CON BOMBAS QUÍMICAS DE GAS NAPALM Y MOSTAZA.

La resistencia de las cabilas rifeñas continuaría hasta 1926 contra 40.000 soldados españoles, sobre todo en la zona de Gomara, Yebala y en la zona este, aunque desarmados como estaban, divididos y hundidos, bastarían a los invasores españoles unas cuantas escaramuzas para reducirles. El mismo año, españoles y franceses proponen a Abdelkrim un intento de paz en la ciudad entonces bajo influencia francesa de Oujda, que rechazó el líder de pleno. Viendo que el daño había sido irreversible, y pocas posibilidades tenía de remontar, el líder rifeño decidió rendirse a los franceses en vez de a los españoles con su orgullo propio de su gente. Fue conducido a la isla de La Reunión donde permaneció hasta 1947. Mediante el acuerdo de rendición con Francia, las autoridades francesas le concederían una pensión y le facilitarían una cómoda vivienda en la paradisiaca isla del Pacífico. España solicitaría en reiteradas ocasiones la extradición del líder de la República del Rif sin éxito. Al serle concedido un traslado a la metrópoli francesa, escapa hacia Egipto, donde es acogido en calidad de refugiado político, y se dedicaría hasta su muerte a escribir sobre la guerrilla, la libertad y autodeterminación de los pueblos, inspirando en su lucha a líderes revolucionarios como Mao Zedong, Ernesto “Che” Guevara o Ho Chi Minh, de los que fue maestro aunque la historia no se haya esforzado demasiado en mostrarnos este pequeño detalle. En 1956 recibió formalmente una oferta del Rey Mohammed V de Marruecos solicitando su regreso a su país con honores, permitiéndosele ser Ministro de Defensa del país independiente y soberano. Considerando al Rey como un esbirro de los franceses que acababa de cambiarse de chaqueta, del cual no se consideraba súbdito, rechazó la oferta y permaneció en El Cairo hasta su muerte (ese honor que Abdelkrim rechazó más tarde le sería concedido al pequeño Mohammed, el mismo que más tarde, en 1958, se encargaría de capitanear la represión del levantamiento del Rif contra la monarquía marroquí con una brutalidad antes nunca vista).

“AMBULANCIA” TRANSPORTANDO HERIDOS EN 1921

FOTOGRAFÍA COLOREADA DE MUJERES RIFEÑAS ARMADAS CONTRA LA INVASIÓN ESPAÑOLA

En 1927 las últimas cabilas rebeldes atacan a la desesperada sin éxito. El fin de aquella larga contienda de seis años, llena de colaboracionismo, traiciones y deserciones, al fin llegaba. Un saldo de 30.000 muertos españoles, 26.000 franceses y 30.000 rifeños, mutilados que podían contarse por miles, al igual que los prisioneros y un efecto de las bombas químicas que hasta hoy puede notarse en el Rif (la región del Norte de África con la más baja esperanza de vida, donde el cáncer y las afecciones respiratorias proliferan aún a día de hoy). Los últimos prisioneros españoles a los que Abdelkrim se negaba a liberar eran finalmente liberados y la zona era progresivamente pacificada, no sin dolor, pues según se cuenta, los registros que los españoles llevaban a cabo en los hogares en busca de armas eran frecuentes y no solían terminar bien, ya que en la mayoría de casos se torturaba a los últimos portadores hasta la muerte.

Un precio muy alto se pagó. El más caro fueron todos aquellos muchachos que no vivirían más. Después de eso, mantener aquel protectorado, en el cual, si bien es cierto que musulmanes, judíos y cristianos convivieron, en la práctica no fue más que una colonia de poblamiento de la que no se extrajeron muchos más recursos que el hierro de las minas de Guelaya, y además tampoco acabaría esto con los problemas reales del pueblo español que finalmente acabaría viendo en esto una gran pérdida más que una recuperación de aquella vocación imperial.

CROMO DE LA ÉPOCA CON LA BANDERA ESPAÑOLA ONDEANDO EN EL MONTE GURUGÚ.

MÚSICOS RIFEÑOS DE LA ÉPOCA

Desde 1927 a 1956 duró el Protectorado Español de Marruecos, una época que muchas personas de edad avanzada hoy recuerdan con cariño en ambos lados del charco, ya que al fin y al cabo el prototipo del español que vivía en Marruecos era humilde y cercano. Entre marroquíes y españoles existió una vecindad y una cercanía que en la mayoría de los casos no se dio con los franceses en el sur, que por el contrario construían ciudades europeas a las que llamaban “Nouvelle Ville” donde vivían los europeos y los musulmanes pro-europeos separados del resto de la población. En 1958, cuando los últimos efectivos militares españoles salen del Rif y ceden el paso a las autoridades del nuevo reino independiente, los rifeños los consideran igual de foráneos que los españoles antaño, gente que hablaba una lengua que ellos en la mayoría de los casos no dominaban (solo las élites cultas que estudiaban la jurisprudencia islámica aprendían el árabe), mientras que para los marroquíes estos representaban una región marroquí proespañola y nacionalista que era de vital importancia asimilar.

La aventura del pequeño Mohammed terminaría cuando en 1958 dirigiese un gran ejército contra su propio pueblo de nuevo sublevado, que sofocarían desplegando miles de efectivos por toda la región que sin escrúpulos saquearían los hogares, asesinarían y violarían a mujeres, con especial dureza en la zona de Alhucemas. En las calles, lucían los rifeños levantados banderas de España, banderas amazigh, fotos de Franco y del líder egipcio Gamal Abdel Nasser antes de ser severamente castigados con napalm y fósforo blanco como castigo. Tras estos acontecimientos, comenzaría una larga represión en aquella región abandonada, y de nuevo volverían a levantarse en 1984 y en 2017.

El general Ben Mizzian acabó sus días habiendo sido mariscal del ejército marroquí, general del ejército español, embajador de Marruecos en España y de España en Marruecos. Actualmente se puede visitar un museo en la localidad de Beni Ansar, contigua a la frontera con Melilla, construido sobre una casa que en su día le regalara el general Franco.

Así concluyó una de las más sangrientas guerras que hayan incumbido a España en su historia más reciente, una guerra que pocos beneficios y mucho dolor traería, en la que los ideales, el heroismo de muchísimos hombres y mujeres como cabría destacar de todos los rifeños de Abdelkrim que con un armamento muy inferior fueron capaces de poner en jaque a España, las enfermeras de la Cruz Roja Española que tantas vidas salvaron o los 16 legionarios que durante días resistieron a cientos de rebeldes, tuvieron un papel protagonista.

Considero justo terminar con esta frase de Abdelkrim: “Piensa con tranquilidad y golpea con fuerza”

Espero que os haya gustado esta historia de creer en tus valores y resistir a cualquier precio.

SOLDADOS MARROQUÍES REPRIMIENDO LAS MANIFESTACIONES DEL RIF EN 1958

BANDERA AMAZIGH

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